So Much Undergrowth | Maleza by Alex Sastre-Rivera

POETRY

As time passes
it’s normal to
practice negligence.

It’s as easy as being too tired
one of those afternoons
perfect to start the lawnmower.

One allows one afternoon to go by
then another.

The passing of time transforms tiredness
into a permanent thing
as quotidian as the need to nap
after eating lunch.

One allows too many perfect afternoons to pass by
where the sun was out but just barely
the breeze was just right for hard labor
and there was a surplus of lemonade in the fridge.

Those days, the work wouldn’t have been as laborious.

Then comes the rain.

The yard becomes an agonizing anxiousness
similar to the one felt at the end of the month
a week before your last paycheck
and your card has miraculously been accepted,
yet you won’t look at the account balance.

It’s hard to confirm what you already know.

The yard is now very hairy and without remedy.

You might need to pay someone to help you
or better yet, do the work for you.

But finding the right help takes too much time,
and working on the yard feels too intimate to be shared
with someone, not your family, not your spouse.

By then, you can’t even remember
what lay underneath the weeds.

What if you find the rust-encrusted swings you used to love
and can no longer be used? What if you have no excuses left but to throw it away?
What if you don’t want to?
What if you find your old sea shell collections?
Or some underwear that flew off the clotheslines?
Or those pesky beer cans that keep appearing-
a persistent reminder of your father?

No. Paying someone sounds like too much.

Besides, the paycheck doesn’t last.

It is best to ignore the yard.
Stay indoors.
Lock the doors.
Continue cultivating the undergrowth.

Besides, how important can all those lost items be?
You barely remember them anyway.
Thus you leave the memories to the open sky,
Let time do what it does
and cultivate weeds amongst your buried things.

=

Con el pasar del tiempo
es normal practicar
la negligencia.

Es así de fácil como estar muy cansado
una de esas tardes que está perfecta
para pasar podadora.

Se deja pasar una tarde
luego otra-
con el pasar del tiempo
el cansancio se vuelve
cosa permanente
como el sueño al medio día
después de almorzar.

Se dejan pasar muchas tardes perfectas
en las cuales
el sol no atenta contra la piel
la brisa era perfecta para el trabajo arduo
y abundaba la limonada en la nevera.
En esos días, el trabajo no hubiera costado tanto.

Pero luego vienen días de mucha lluvia.

El patio se convierte en esa ansiedad aguda
parecida a la que acompaña la cuenta del banco
cuando acabas de hacer compra al final de la quincena
y por milagro de Dios la tarjeta no da decline,
pero ignoras la aplicación del banco .
No quieres confirmar lo que ya sabes.

El patio ya está peludo y sin remedio.

Tendrás que pagarle a alguien
para que te ayude a limpiarlo
o mejor aún, lo haga por ti.

Pero conseguir la ayuda adecuada cuesta mucho tiempo.
El trabajo para mantener el patio es muy íntimo
Para compartirlo con alguien que no sea familia, ni tu pareja.

Ya ni recuerdas qué cosas habían
debajo de tanta maleza.

¿Y si encuentras un gran columpio que ya no usas pero que no
quieres botar? ¿O quizás una colección de conchas de mar que
perdiste alguna vez? ¿O la ropa interior que salió volando del cordel y ya no encuentras? ¿O esas latas de cerveza que continúan apareciendo pero no te atreves tocarlas porque te traen más ansiedad que la cuenta del banco?

No. Pagarle a alguien suena como mucho trabajo.
Además, la quincena no dura.

Mejor seguir ignorando el patio.
Quedarse adentro.
Cerrar las puertas.
Mejor, cultivar maleza.

Deja esos recuerdos a la intemperie,
deja que el tiempo haga de lo suyo
que crie maleza entre tus cosas enterradas.

Total, ¿cuán importante pueden ser las cosas
que ya diste por pérdidas?


Alex Sastre-Rivera (Utuado, 1997) is a trans Puerto Rican poet and a Ph.D. Candidate at the Comparative Literature program at Emory University.  He founded and co-directed Fractal Puerto Rico, where they organized creative writing workshops in public schools and university campuses in Puerto Rico. He is the author of pequeñas catástrofes (La Impresora, 2021) and a 2024 The Dread Unsayable fellow. His poetry has been featured in Sin Cesar, distropika, Revista Cinosargo, among others.

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