Entrevista: Yésica Isabel Nieves Quiñones
En “De acuerdo a la National Geographic,” Yésica Isabel Nieves Quiñones teje un poema íntimo y revelador sobre la multiplicidad de verdades y el poder de los pequeños actos cotidianos que rara vez llegan a los titulares. En esta conversación, la autora reflexiona sobre las inspiraciones detrás del poema, donde la figura materna se convierte en símbolo de resistencia, amor y justicia silenciosa. A través de una mirada que oscila entre lo científico y lo personal, Yésica explora cómo la poesía puede iluminar esos fuegos invisibles que arden en lo privado y que, aunque nunca sean noticia, sostienen nuestras vidas.
¿Qué te inspiró a escribir “De acuerdo a la National Geographic”?
Me fascina saber que no hay una verdad única. Cuando lo reconocí por primera vez se abrió mi vida a todo. En mi caso, la cálida y amorosa presencia de mi mamá con sus decisiones y esfuerzos, preguntas y saberes, me saben a una verdad más verdadera que cualquiera otra que haya conocido. Este poema surgió de mi necesidad de apalabrar la experiencia de saberme cobijada por su abrazo sincero y valiente desde una mirada adulta y con reverencia a sus silenciosos triunfos diarios. Quise dejar plasmado que su devoción leal por la justicia me parece aún más válida y poderosa que cualquier hallazgo científico.
Mi mamá es sobreviviente de la ruptura de un aneurisma cerebral que le llevó a ser operada de emergencia. Con todo y las secuelas que este evento de salud ha implicado en su vida, ella aún se levanta cada día y cuida de mi papá que, por su parte, fue diagnosticado con una condición crónica de salud hace más de treinta años. Con todo —y esto es lo que más me maravilla— ella aún ama y lucha. ¿Habrá una verdad más luminosa que esa? No.
En tu obra, la "verdad" adquiere un carácter tangible y casi mitológico. ¿Cómo trabajaste con algo tan abstracto para darle una forma que conecta con el lector?
Escribir este poema me hizo llorar. Las dos veces que lo he leído en público he sentido el corazón en la boca y, por supuesto, ganas tremendas de llorar. Siento que lo que me permitió trabajarlo fue la sinceridad y el agradecimiento inconmensurable que siento hacia mi mamá. En cuanto a la estructura del poema, me permití transitar por las diversas fuentes de información que normalmente visito, como revistas, libros, y noticieros, para luego apropiarme de sus pies forzados y redirigir el contenido a observaciones sobre lo que noto en mi mamá. También me permití divertirme acomodando las evidencias de lo que es la verdad a mi antojo. Quise valerme de imágenes conocidas del mundo científico y de la historia para evocar la formalidad y grandeza de mis hallazgos y alternarlas con la accesibilidad de lo sencillo.
El poema termina con la idea de que algunos fuegos "nunca serán noticia." Tu poesía logra sacar fuegos a la luz. ¿Qué tan importante crees que es para la poesía y la literatura dar visibilidad a esos fuegos que "nunca serán noticia”?
No exagero cuando afirmo que la escritura me ha salvado muchas veces. Por eso considero que es esencial visibilizar lo diverso, lo que no se ha dicho, lo que se ha dicho mil veces, lo que se siente sagrado, lo que se siente accesible. La poesía y la literatura documentan lo que significa nuestra experiencia humana y cada experiencia humana es verdadera. ¿Cuántas veces mi vida ha tomado un giro surreal por haber leído una oración, un poema, una novela? Saltan como chispas en mi memoria al menos tres o cuatro veces en que leer palabras de personas que no conozco han cambiado el rumbo de mi existencia para bien y para siempre. Dicho esto, con todo y lo bello de la visibilidad, reconozco —y con esto quiero ser enfática—: lo verdaderamente importante es que nuestros fuegos sean visibles para nuestra mirada. Es decir, nuestra mirada basta, que lo que escribamos sea visible para nuestros ojos basta.